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Algunas enfermedades que se pueden prevenir cuidando la salud bucodental

Una mala salud bucodental se asocia habitualmente con la aparición de problemas aparentemente menores como las caries o la placa dental. Pero lo cierto es que el estado de nuestra boca influye de forma decisiva en el funcionamiento de nuestro organismo y puede ser el causante de determinadas patologías.

Hablamos de enfermedades que tienen la capacidad de afectar a nuestra calidad de vida e incluso de llegar a comprometerla. Es necesario cuidar y proteger nuestra boca porque es precisamente la puerta de entrada al organismo y el punto de partida del sistema digestivo.

La salud de los dientes y la boca, esencial para nuestro bienestar 

No es una simple cuestión de lucir una bonita sonrisa o de sentirnos cómodos a la hora de hablar y masticar. También es importante entender que se estima que hay cerca de 100 millones de bacterias habitando cada milímetro de nuestra saliva, y que de nosotros depende que estas no proliferen y no acaben convirtiéndose en el foco de infecciones y de problemas graves.

Sus características y número dependen de múltiples factores, como la temperatura, la alimentación o las características anatómicas de nuestra boca. Pero, entre todos ellos, el más relevante es el de la higiene, porque es básica para gozar de una buena salud bucal y para poder minimizar el riesgo de aparición de enfermedades asociadas.

De hecho, en Henry Schein queremos hacer un pequeño repaso a los problemas más habituales que pueden tener su origen en la salud oral, y que por tanto, se pueden prevenir con unos hábitos adecuados de comportamiento e higiene. Los hemos dividido en varios grupos, en función de los sistemas del cuerpo humano a los que afectan.

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Sistema digestivo

CariesSe estima que el 95 % de los adultos en España tiene algún problema relacionado con las caries. La falta de higiene puede minar poco a poco la salud de los dientes y provocar la pérdida del esmalte e incluso la disfunción de sus nervios principales.

Gingivitis: Afecta a las encías, provocando su inflamación, enrojecimiento e hinchazón. Y también suele deberse a la ausencia de una adecuada salud bucodental, ya que la suciedad acumulada acostumbra a ser el origen de no pocos procesos infecciosos.

Periodontitis: Una gingivitis no tratada corre el riesgo de derivar en este problema, que es aún más grave.  Si la infección progresa y alcanza el periodonto, los ligamentos que unen el diente al hueso maxilar, hay un riesgo importante de que la lesión sea irreversible y se pierde la pieza dental afectada.

Halitosis: El mal aliento raramente es percibido por quien lo sufre, pero puede afectar a la vida social de estas personas. Y está íntimamente ligado con una insuficiente salud bucal, porque aunque su causa puede tener un origen diverso (sequedad, problemas en las encías, suciedad…), generalmente este mal olor se debe a los efluvios que emanan la flora bacteriana.

Candidiasis oral: Si prolifera en la cavidad bucal, el hongo Candida albicans produce heridas y aftas en las mucosas, de forma que el afectado notará dolor y molestias.

Problemas digestivos: El mal estado de la boca también puede causar una incorrecta masticación, convirtiéndose en el origen de problemas digestivos que se manifiesten en forma de dolor e indisposición gastrointestinal, acidez, flatulencias, vómitos…

Varios tipos de cáncer: No es ni mucho menos habitual, pero una mala salud bucal puede ser igualmente el origen de enfermedades graves como el cáncer. No tener unos hábitos de higiene, permitir la acumulación de suciedad y de sustancias nocivas - como el alcohol y el tabaco –, o la proliferación de infecciones pueden favorecer la aparición de tumores en la boca y en el inicio del sistema digestivo. E incluso también hay estudios que asocian estas malas prácticas con el tipo más habitual de cáncer hepático.

Sistema circulatorio

Enfermedades del corazón (endocarditis): Como todo proceso infeccioso, una lesión bucal que no sea tratada tiene papeletas para acabar entrando en el torrente sanguíneo. Algo realmente peligroso, porque si lo hace, puede llegar incluso a afectar a un órgano fundamental como el corazón. Por eso es recomendable vigilar procesos como la gingivitis y la periodontitis, ya que si no son atajados pueden derivar en algo mucho más preocupante, como la endocarditis. Es decir, la información del endocardio, que es la parte que reviste las cámaras y válvulas internas del corazón.

Sistema respiratorio 

Neumonías: A raíz del Coronavirus, hemos comprobado que las neumonías pueden comprometer seriamente el sistema respiratorio. Y precisamente no cuidar la salud dental puede estar detrás de algunas de estas infecciones pulmonares. Así lo asegura un estudio de medicina de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale,  pues encontró que la presencia de cambios en las bacterias orales preceden en ocasiones a la aparición de neumonías.

Sistema reproductivo 

Problemas en la gestación y el parto: ¿Las enfermedades que afectan a la salud bucal pueden llegar a comprometer un embarazo? Aunque parezca increíble, así es. Y una vez más la gingivitis y la periodontitis están detrás de todo, porque una infección de este tipo que no sea tratada puede derivar, en casos muy excepcionales, en problemas para la gestación y el desarrollo del feto, así como para el parto.

Otros sistemas (nervioso, muscular, esquelético...) 

Cefaleas y migrañas: En algunos casos, las molestias y dolores de cabeza están causadas  por deficiencias en la salud oral de quienes las sufren. Es lo que sucede, por ejemplo, si existen alteraciones en la articulación temporomandibular, problemas de bruxismo o de sinusitis maxilar.

Alzheimer: A pesar de que no está totalmente demostrado, existen indicios científicos de que hay una conexión entre la gingivitis y el mayor riesgo de padecer la enfermedad de alzheimer. Al parecer, la bacteria que se asocia a este problema infeccioso de las encías produce una sustancia que tiene la capacidad de destruir las células nerviosas del cerebro. Por eso, si logra acceder hasta él desde la boca, incrementará el riesgo de sufrir problemas relacionados con la memoria.

Esta solo es una pequeña muestra de cómo puede influir la salud bucodental en todo nuestro organismo. De hecho, los problemas de este tipo no solo son origen y causa de enfermedades, sino que también pueden ser consecuencia de otras patologías. Así ocurre en casos como los de como la diabetes, el VIH/Sida o la osteoporosis, porque estas se asocian al deterioro de la boca y de los dientes. Lo que contribuye a reafirmar esa íntima conexión que hay entre esta pequeña parte de nosotros y el resto del cuerpo.

Así que ante ello, solo queda recomendar unas buenas prácticas para poder prevenir antes que curar. ¿Y en qué consiste la salud bucal ideal? Pues en la adopción de hábitos, como cepillarnos los dientes después de cada comida, seguir una dieta sana y equilibrada que no incluya grandes cantidades de azúcar, evitar el consumo de tabaco y alcohol, acudir regularmente a la consulta del dentista y vigilarnos constantemente, para actuar rápidamente en cuanto aparezca algún problema.

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