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¿Qué es la caries dental y cómo se puede prevenir?

La caries dental es una dolencia de origen multifactorial que afecta a los tejidos duros de los dientes. Puede tener lugar tras procesos prolongados de desgaste, que hacen que el esmalte que protege cada pieza se vaya destruyendo, poco a poco, hasta aparecer agujeros u orificios. Así, la presencia de estos favorece la acumulación de placa  y el comienzo de infecciones, llegando incluso a comprometerse la salud del propio diente afectado.

A priori es un problema fácilmente subsanable, pero su importancia reside en su incidencia a nivel mundial. En concreto, se calcula que la enfermedad de la caries dental permanente afecta en todo el planeta a 2.300 millones de personas,  así como a más de 530 millones de niños - en el caso de las caries de dientes primarios -. ¿Las causas? Una higiene bucal deficiente, la ingesta excesiva de alimentos y bebidas azucaradas, el consumo de tabaco y alcohol e incluso la boca seca.

De hecho, una encuesta de salud oral realizada en España en 2015 encontró una mayor prevalencia de la caries dental en los niños de entre cinco y seis años de niveles sociales bajos (38,3 %, respecto al 15,6 % de casos en los niveles altos). De ahí que sea esta una cuestión donde los hábitos de vida e higiene dental juegan un papel fundamental.

Cómo identificar una caries dental

En Henry Schein queremos entrar en detalle sobre esta enfermedad. Y antes de incidir sobre los tipos existentes de caries dental y y los tratamientos disponibles, vamos a detallar los síntomas que se experimentan en el inicio de estos procesos:

  • Dolor repentino en los dientes, sin causa aparente. Generalmente suele percibirse en las piezas más grandes, las muelas.
  • Los dientes se notan con mayor sensibilidad, ya que el esmalte deja de proteger paulatinamente el interior y al final el nervio se acaba viendo afectado.
  • Dolor al comer o beber alimentos fríos o calientes. Este puede variar en su intensidad, pero suele ser penetrante y muy irritante.
  • Molestias al morder o masticar.
  • Presencia de manchas en la superficie del diente. Pueden ser blancas, negras o de marrones.
  • Aparición de hoyos o agujeros en la pieza dental. En estos casos, las lesiones son fácilmente apreciables a simple vista.
  • Mal aliento o constante sensación de que la boca sabe mal. Habitualmente, la zona afectada por la caries dental es un magnífico lugar para que aniden las bacterias que, entre otras cosas, provocan la halitosis.
  • Infecciones bucales recurrentes. En los casos donde la caries dental está más avanzada, es probable que surjan infecciones en las encías que provoquen dolor y malestar. Por ello, si no hay causa aparente para la aparición de estas, quizá se deba a la presencia de una enfermedad de caries dental no tratada.

caries dentales infografia

Tipos de caries dentales

Existen distintas clasificaciones de las caries, en función del área dental en la que se encuentran y del tipo de daño que sufre la pieza.

Así, entre las primeras encontramos:

  • Caries de corona: Es la que más afecta a los niños e incide sobre la superficie del diente que entra en contacto con la comida durante el masticado.
  • Caries de fisura: También es habitual en personas jóvenes. La suciedad y las bacterias penetran al interior del diente, a través de pequeñas grietas o fisuras en su superficie.
  • Caries radicular: Incide en las encías, generalmente cuando estas quedan expuestas con el tiempo. Las mismas no cuentan con la protección del esmalte, por lo que es más fácil que los agentes patógenos actúen sobre ellas y las dañen.
  • Caries interdental: El espacio que hay entre los dientes es un lugar donde los restos de comida se pueden alojar y anidar las bacterias. De hecho, habitualmente estas caries dentales son difíciles de detectar, ya que no se visualizan bien. De ahí que el hilo dental pueda ayudar a prevenirlas.
  • Caries recurrente: La realización de empastes no protege ante nuevas caries. Si durante el proceso de empastado no se limpia bien el diente o se descuida la higiene sobre la pieza que se trató, es perfectamente factible que pueda reaparecer.

Mientras tanto, los tipos de caries dental en función del daño que sufre el diente son: 

  • Caries de superficie lisa: Son las más leves, porque solo han alcanzado la zona externa de la pieza dental, el esmalte. Lo ideal es identificar el problema cuando está en este punto, para que pueda ser resuelto sin grandes complicaciones.
  • Caries de dentina: El esmalte ha sido horadado y la lesión ha llegado a la capa que recubre la raíz o incluso a esta. Se reconoce habitualmente por la presencia de un punto oscuro.
  • Caries rampante: Es el peor caso, porque es un proceso agudo que sucede rápidamente por una infección. Puede acabar con la pieza dañada y afectar a sus vecinas; y es más habitual que se dé en los dientes de leche de los niños.  De ahí que requiera un tratamiento inmediato para evitar daños mayores.

¿Cómo se curan las caries dentales?

El desgaste que produce una caries dental es un proceso habitualmente lento y paulatino. Por eso, es vital ponerle remedio lo más rápidamente, ya que cuanto más progrese, más dañará al diente y causará más complicaciones.  No obstante, es importante señalar que el esmalte que se pierde por su acción no se puede regenerar. O al menos de momento, si bien ya se han producido algunos avances que nos hacen pensar que en el futuro esto podría cambiar gracias al empleo de sustancias sintéticas.

En cualquier caso, mientras llegan estos avanzados tratamientos de la caries dental, las soluciones de las que disponen los odontólogos son las siguientes:

  • Empaste: Es el más apropiado para los procesos de caries incipientes, cuando el esmalte no está muy dañado. Básicamente, el especialista limpia el interior del agujero que se ha creado en la pieza y rellena el interior con un material biocompatible. De esta forma, el diente recupera su volumen.
  • Endodoncia: Si el desgaste del diente ha llegado hasta la pulpa dental - donde se encuentra el nervio – y la ha dañado, es necesario extirpar y limpiar esta. Posteriormente, se rellena y sella para que la pieza siga cumpliendo su función, pero ya sin sensibilidad. Todo ello a través de un proceso que requiere de anestesia local.
  • Extracción de la pieza: En contadas ocasiones, el proceso de la caries dental habrá causado tanto daño que será necesario extirpar la pieza. Esto es debido a que la infección que han generado las bacterias asociadas ha afectado profundamente al interior del diente, por lo que para atajar el problema lo mejor es eliminarlo, limpiar la herida y suturarla.

La prevención, la mejor aliada ante esta dolencia

Normalmente, el inicio de una caries dental no deja síntomas evidentes. Pero durante su posterior evolución, poco a poco se hace notar. Por ello, es fundamental acudir al odontólogo en cuanto se aprecie cualquier indicio, así como someterse a revisiones frecuentes para chequear el estado de la salud bucodental.

Y, por supuesto, la mejor arma contra esta dolencia es la prevención. En este sentido, se aconseja el cepillado de los dientes después de cada comida, el uso de hilo dental, el seguimiento de una dieta saludable que limite el consumo de azúcares, no fumar y beber alcohol, una correcta hidratación e incluso seguir tratamientos con flúor. Y es que este mineral ayuda a fortalecer el esmalte y puede ser tremendamente útil para el control y el manejo clínico de la caries dental. 

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