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Protocolos de actuación en el sector odontológico ante la amenaza del coronavirus

El COVID-19, conocido coloquialmente como Coronavirus, ha puesto patas arriba a la sociedad y ha obligado a adoptar protocolos de seguridad en determinados sectores, con especial afectación al ámbito de la medicina. Por eso, y al tratarse esta de un servicio de primera necesidad y al  requerir de un contacto directo con el paciente, se hace necesario el establecimiento de medidas de seguridad y de control para evitar acabar siendo un eslabón involuntario de la temible cadena de contagio.

¿Qué es el Coronavirus y por qué nos ha llevado a la situación en la que estamos?  

El 2019-nCOV es un virus de la familia de los Coronaviridae, el cual se caracteriza por estar formado por una única cadena de ARN y por presentar una estructura de espigas proteicas. La primera constancia que se tuvo de su existencia fue a finales de 2019, en Wuhan (China), donde se cree que mutó para pasar de un animal a un ser humano en el entorno de un mercado altamente frecuentado.  

Desde entonces su expansión ha sido incontenible, llegando a superar los 5 millones de infectados y los 300.000 fallecidos en el mundo, según cifras de la cuarta semana del mes de mayo. Por ello, los principales Gobiernos se han movilizado y han adoptado medidas para frenar su crecimiento exponencial, como la cuarentena generalizada o la realización de test masivos; así como están invirtiendo una gran cantidad de recursos para encontrar una vacuna o, como solución parcial, para identificar los fármacos que minimicen sus efectos. 

Entre las características clínicas más frecuentes de la enfermedad encontramos, por este orden, la fiebre, la tos, la fatiga, la producción de esputo y las dificultades respiratorias. Sin embargo, se trata de un virus con una sintomatología muy amplia que incluye también, en menor medida, problemas como la fatiga muscular, el vómito o la conjuntivitis. Por ello, la presentación de estos indicios debe llevar a un seguimiento del paciente. 

En cualquier caso, según datos facilitados por la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, en España el 43.3 % de los casos confirmados requieren de hospitalización; mientras que el 5.2 % de los pacientes precisan de su ingreso en UCI para intentar resolver problemas graves como neumonía, síndrome respiratorio agudo, insuficiencia, fallo renal o incluso fallo multiorgánico. De hecho, lamentablemente el 8 % de los enfermos acaban falleciendo.  

Unos datos de mortalidad que principalmente están condicionados por la edad del paciente, ya que a partir de los 50 años el riesgo de fallecimiento se incrementa de forma paulatina, estando por debajo del 0.3 % en el caso de los menores de esta edad y superando el 10 % en lo referido a los mayores de 70 años. Y todo ello sin olvidar el papel catalizador que juega la presencia de enfermedades de base como diabetes, hipertensión, problemas respiratorios o cardiovasculares, etc. Principalmente porque estas suelen agravar el cuadro del paciente y favorecen la aparición de complicaciones.   

La importancia de conocer sus vías de transmisión 

Al tratarse de un Coronavirus totalmente nuevo, todavía no se conocen muchas de sus particularidades. Pero en cerca de cinco meses ya se han podido realizar numerosos estudios en todo el mundo que nos hablan de su alta capacidad infectiva y de su letalidad relativamente baja, aunque superior a la de la gripe. De hecho, aunque los casos totales confirmados en España superan los 230.000, el reciente estudio de seroprevalencia que se ha realizado en el país refleja que en realidad el número de infectados ha podido ser de hasta diez veces más, alcanzando así los 2.3 millones.    

Si atendemos a su capacidad de contagio, los estudios existentes indica que su número de reproducción básico instantáneo (R0)  se sitúa, en condiciones normales, entre el 2 y el 3. Esto significa que cada persona enferma puede acabar infectando a dos o tres más, lo que genera esas curvas de crecimiento exponencial, de enfermos y de fallecidos, que hemos visto durante las primeras fases de pandemia. En consecuencia, el objetivo está siendo reducir este índice por debajo del valor 1, lo que poco a poco se está consiguiendo con las medidas de seguridad y de prevención que se están aplicando. 

¿Y en qué consisten estas? En protocolos de aislamiento social y de higiene básica, así como en la implantación de barreras físicas para evitar los canales de transmisión más habituales. Hay que tener en cuenta que el Coronavirus se transmite principalmente a través del contacto con mucosas (nasal, oral u ocular), así como de las emisiones de partículas de saliva de la persona infectada, más conocidas como gotitas de Flügge. Estas aparecen mientras el individuo habla, tose o estornuda; por lo que son un peligro real para actividades como la odontológica, donde la distancia de trabajo es muy reducida y hay un contacto directo con todas estas emisiones víricas.   

Así, los principales elementos de riesgo para los dentistas son: 

  • La generación de aerosoles del paciente infectado, ya que pueden ser inhalados por el profesional. 
  • Contacto directo con saliva o mucosas, algo habitual al trabajar en la boca del cliente.  
  • Contacto indirecto, ya que el enfermo puede infectar superficies y luego el odontólogo tocar estas con su mano y acabar llevándose la misma a alguna de sus mucosas, como ojos o boca. De hecho, se estima que el Coronavirus puede permanecer activo cerca de tres horas en el aire en suspensión (aerosoles), 24 horas en cartón y objetos comunes como teléfonos móviles y picaportes, o incluso dos o tres días en materiales como el plástico o el acero inoxidable.  

Protocolos en el entorno odontológico 

Ante esta situación, el Consejo General de Dentistas en España elaboró el pasado mes de marzo un Informe Técnico en el que estableció las pautas de actuación para desempeñar la labor odontológica con altos niveles de seguridad.  

En Henry Schein somos conscientes de que, tras unos meses duros, ahora ha llegado el momento de ir iniciando lentamente el desconfinamiento. Por eso, queremos ofrecerte todas las claves de este documento que, junto a nuestra guía sobre el nuevo protocolo de atención dental, constituye la mejor orientación para reiniciar toda actividad odontológica con la mayor garantía de seguridad y de eficiencia para los pacientes.  

Antes que nada, en el protocolo a seguir se recomienda la realización de un cuestionario de cinco preguntas a todos aquellos pacientes que quieran someterse a una exploración o tratamiento:  

  • ¿Tiene fiebre o la ha tenido en los últimos 14 días? 
  • ¿Ha tenido problema respiratorio (incluyendo tos) en los últimos 14 días? 
  • ¿Ha viajado a países de riesgo en los últimos 14 días? 
  • ¿Ha estado en contacto con alguna persona con confirmación de Coronavirus? 
  • ¿Ha estado en contacto estrecho con personas que presentaban cuadro respiratorio agudo en los últimos 14 días? 

Y en función de las respuestas obtenidas, el informe propone las siguientes respuestas:  

Protocolo Odontologia Coronavirus.jpg

 

 

Así, en segundo lugar deberemos preocuparnos de establecer medidas generales y concretas para realizar nuestra labor en el caso de que se den las condiciones recomendables para ello:  

  • Lavado de manos: Estas suelen ser el principal vehículo de transmisión, por lo que es fundamental lavarlas con agua y jabón antes y después de trabajar con el paciente. Además, se recomienda reforzar esta medida con la posterior aplicación durante 20-30 segundos de un producto de base hidroalcólica de al menos el 60 % - 70 %. 
  • Uso de métodos de protección de barrera: Incluye el uso de guantes, mascarilla, gafas protectoras para aislar la mucosa ocular, gorro y ropa. En el caso de la mascarilla, esta debe ser del tipo tres (FFP3) y debe manipularse con cuidado, además de cambiarse con cada paciente. 
  • Ofrecer al paciente un enjuague colutorio previo: El empleo de estos líquidos puede disminuir considerablemente la carga viral. En este caso, el 2019-nCOV no es sensible a la clorhexidina, pero es recomendable utilizar colutorio de peróxido de hidrógeno al 1% o un colutorio de povidona al 0.2% y durante 1 minuto. 
  • Empleo de dique goma: Como hemos dicho, los aerosoles son el principal riesgo de contagio en medicina odontológica, de manera que es recomendable el uso de estos elementos para evitar que las partículas generadas por la turbina se mezclen con la saliva del paciente. De hecho, se calcula que estos instumentos pueden reducir en un 70 % la carga viral presente en los aerosoles.  
  • Uso de instrumental rotatorio con sistema anti retorno: Si nuestro instrumental no cuenta con una válvula anti retorno puede absorber detritus, virus y bacterias, lo que favorecerá la contaminación del aire y de los circuitos de agua. Por lo tanto, es preciso contar con estos sistemas anti retorno, los cuales por otra parte son ya muy habituales en España.  

Y una vez que terminemos, no bajemos la guardia. Entonces será el momento de proceder a una minuciosa desinfección, empezando por nuestros utensilios de trabajo. Para ellos, existen soluciones o herramientas concretas, como cubetas de ultrasonidos o termo-desinfectadoras. Además, deberemos desechar los cubridores y protectores de superficies; así como renovarlos por otros limpios. Y, finalmente, limpiar bien y desinfectar el entorno de trabajo, con especial atención al sillón y la mesa. En este caso se podrá usar lejía, productos con alcohol (mínimo al 60 %) o a base de peróxido de hidrógeno.  

Urgencias: una situación en la que hay que extremar las precauciones 

Como ya hemos visto, se pueden dar casos de urgencias en los que será necesario tratar al paciente incluso existiendo indicios de presencia de la enfermedad. Y, para estar preparados para este supuesto, habrá que extremar aún más las precauciones, poniendo todas las medidas a nuestro alcance para realizar esta labor y minimizar los riesgos. 

En concreto, según explica el COEC (Col·legi Oficial d’Odontòlegs i Estomatòlegs de Catalunya) estas medidas afectarán a dos parcelas: 

  • Box de aislamiento: Estará alejado y separado del resto de estancias y salas de tratamiento, por lo que además siempre deberá tener cerrada la puerta. Contará con un equipamiento mínimo, en el que destacará un contenedor de basura amarillo. Y no podremos encender el aire acondicionado, ya que de hecho es recomendable contar con un sistema de presión negativa para limpiar la sala al acabar o, en su defecto, abrir la ventana durante tres horas antes de volver a usar la instalación.  
  • Equipo de Protección Individual Reforzado (EPIR): Llevar un equipo de protección simple (EPI) no será suficiente para trabajar en una urgencia. Es preciso reforzarlo, disponiendo de una mascarilla de tipo FFP3 (sobre todo si se producen aerosoles), de gafas (este será el único material no reutilizable y que se esterilizará a posteriori), de un mono y calzas impermeables que cubran todo el cuerpo, así como de doble guante de caña larga. 

Lógicamente, es posible que durante las semanas de mayor incidencia del Coronavirus pueda haber desabastecimiento de equipos. Aunque lo primordial será seguir un protocolo adecuado, tanto a la hora de ponérselo como de quitárselo. Siempre habrá que cambiarse fuera del box de urgencias y, a la hora de retirarlo, extremar las precauciones para evitar el contacto directo con los materiales que hayan estado expuestos. Todo ello para finalmente poder proceder sin riesgos a su eliminación o, en el caso de las gafas protectoras, a su desinfección. 

En Henry Schein estamos contigo para seguir ofreciendo las mejores soluciones 

Estos consejos, junto a los que indica el Ministerio de Sanidad para los profesionales sanitarios y para la realización de la actividad quirúrgica, son claves para seguir desempeñando nuestra labor de una forma saludable y segura. Algo que agradecerán tanto los pacientes como los propios odontólogos, ya que es tarea de todos frenar la curva de contagios y poner fin a este grave problema de salud pública. 

Y por supuesto, en Henry Schein te ofrecemos todo nuestro apoyo para que puedas seguir gestionando o reabrir tu consulta con todas las garantías de seguridad. En nuestro Centro de Recursos puedes encontrar información actualizada sobre la situación de la pandemia, así como su impacto dentro del sector odontológico. De hecho, estamos trabajando sin descanso para proteger tu salud, a través del refuerzo de las cadenas de suministros de EPIs y de respiradores de alta calidad, además de una amplia variedad de productos que pueden serte realmente útiles. 

 En definitiva, queremos que confíes en nosotros, porque estamos juntos en esto.