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EdgeEndo lleva la endodoncia a un nuevo nivel

Dentro de la medicina odontológica, la endodoncia es uno de los procedimientos más realizados en las consultas de todo el mundo. La presencia de caries profundas y penetrantes provoca que miles de pacientes acudan a su especialista para paliar el dolor agudo y punzante que les provoca esta lesión. Sin embargo, el objetivo no solo es aliviar estas molestias, sino también conservar la pieza dental para que la persona afectada pueda continuar con su vida normal y no sufra secuelas estéticas, funcionales o incluso psicológicas derivadas de la pérdida del diente. 

El propio término ‘endodoncia’ nos indica su razón de ser, porque en griego endo significa ‘dentro’  y odontos alude a ‘diente’. Así, si se le añade el sufijo ‘-ia’ reflejamos la acción propia de trabajar dentro de la pieza, con el objetivo de anular el nervio gracias al tratamiento radicular, el cual se encarga de la eliminación de la pulpa enferma. Y como bien es sabido por todo especialista, este es un procedimiento de cierta complejidad en el que una de las fases más delicadas es la denominada ‘instrumentación’

En esta, el odontólogo se encarga de preparar el sistema de conductos radiculares, como paso previo a su sellado. Aquí lo que se busca es limar las paredes de la pieza, algo que se hace habitualmente de forma manual mediante limas de acero o, más recientemente, gracias a novedosas limas de níquel-titanio que, en sus versiones más actuales, incluyen un motor rotatorio.  

Del acero al níquel-titanio 

El sistema tradicional de limas de acero tiene sus orígenes en los primeros años del s.XX, momento en el que la casa Kerr fabricó la primera Lima K. Sin embargo, pronto se descubrió que muchos de los errores que tenía lugar durante el trabajo con los conductos radiculares estaban estrechamente relacionados con la rigidez del material empleado, ya que esta aleación de acero garantizaba la dureza, pero no la flexibilidad aconsejada para adaptarse a la pieza dental. De ahí que, en los años 60, fuera una revolución para este campo la aparición de la aleación de níquel-titanio (NiTi), la cual no tardó más de una década en ser adaptada para el sector odontológico. 

Fundamentalmente, en este caso hablamos de una ventaja diferencial de flexibilidad, porque las limas de NiTi permiten que el odontólogo aborde y trate los conductos radiculares de una forma más limpia y efectiva, sobre todo en el caso de los de tipo curvos. La clave es que este tipo de aleación es un material de gran elasticidad que tiene la capacidad de volver a su forma original tras doblarse o deformarse. De esta manera, se minimiza el transporte apical y se centra la preparación en el eje del conducto, lo que se traduce en mayor eficacia y velocidad respecto a las viejas limas de acero. 

Pero no todo son ventajas. Existe un inconveniente, ya que las limas NiTi implican mayor probabilidad de fractura del instrumento en comparación con el material más antiguo. Factores como la fatiga cíclica y el estrés torsional han de ser tenidos en cuenta a la hora de llevar a cabo este tipo de intervenciones, de forma que en los últimos años han surgido diferentes modelos que buscan paliar este problema y garantizar una mayor durabilidad de las herramientas. 

 EdgeEndo endodoncia nuevo nivel

Más elasticidad y precisión, a menor precio 

Y es aquí donde la empresa estadounidense EDGEENDO® ha dado un paso más allá para revolucionar las endodoncias. La clave de su éxito está en la evolución que ha conseguido con las aleaciones NiTi, ya que ha logrado que sus productos tengan más flexibilidad y dureza que la competencia. Valiéndose de procesos como el patentado de tratamiento térmico ‘Firewire’, ha logrado destacados avances en la elasticidad y resistencia a la fatiga cíclica. Y lo más increíble de todo es que esto no implica más costes respecto a las alternativas que ofrece el mercado, sino que incluso se han conseguido reducir en esta gama de productos. 

En el este caso, ‘Firewire’ de EDGEENDO® permite que, tras su fabricación, los materiales de la herramienta sean enormemente flexibles y superelásticos, de manera que las limas adquieran una gran capacidad de contorneado. Así, los endodoncistas pueden adaptarse a la curvatura del conducto con una impresionante precisión, aun tratándose de curvas de hasta 90°.  

Gracias a este tratamiento térmico, limas como las ‘EdgeTaper Platinum’ son pre-curvables y ofrecen una resistencia a la fatiga cíclica de 677 segundos. Estas permiten que los especialistas tengan un control mucho mayor sobre su labor en el conducto radicular, lo que supone un tremendo avance en el ámbito de la odontología. Y todo ello incluyendo una amplia variedad de tamaños, que van desde las SX a las F5. 

Por su parte, las limas ‘EdgeOne Fire’, también son pre-curvables y está pensadas para ser utilizadas en movimientos reciprocantes. Se caracterizan por resistir la fatiga cíclica 2.844 segundos, lo que es hasta cinco veces más que los instrumentos que ofrece la competencia.  

En definitiva, dentro de un contexto en el que el sector odontológico está experimentando un incremento de la competitividad, EDGEENDO® ha dado un paso al frente tanto a nivel tecnológico como económico. Sus nuevos tratamientos suponen una revolución para la instrumentación, ya que han perfeccionado las limas NiTi, ofreciendo mayor flexibilidad, elasticidad y durabilidad. Lo cual redunda en una mejoría en la seguridad y en el rendimiento de estas prácticas sin incremento asociado de los precios, porque además también ha eliminado algunos de los costos asociados a los fabricantes tradicionales. 

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